Lección # 18- ¿CUÁL ES LA VERDADERA IGLESIA?

Indice
 

 1. Introdución
 2. ¿Hay quinientos caminos para ir al cielo?
 3. ¿La Santa Bilblia o la tradición?
 4. Señales bíblicas de la Iglesia Verdadera
 5. ¿Busca usted la Iglesia Verdadera?
  

 

INTRODUCCIÓN

    Estadísticas recopiladas reciente-mente indican que existen 233 organizaciones religiosas—en los Estados Unidos solamente— que comprenden 329672 congregaciones locales, con un total de 131 350000 miembros. Estas cifras serían evidentemente mucho más elevadas si abarcasen el mundo entero. Más de 2.700.000 personas son miembros de alguna agrupación religiosa. Es evidente que no todas estas organizaciones ni todas estas personas poseen la verdad.

    Actualmente hay alrededor de 570 millones de católicos romanos, 123 millones de ortodoxos, más de 330 millones de protestantes y evangélicos, sin contar los creyentes en religiones no cristianas. Si, las más diversas creencias existen en el mundo: pero, ¿en cuál de ellas se encuen-tra la verdad?

    Cada una de estas agrupaciones religiosas justifica su existencia presentando razones plausibles. La estructura filosófica de varias es excelente, algunas de sus enseñanzas son loables, pero muchas otras se contra-dicen. En medio de una confu-sión religiosa tan grande como la que existe en el mundo de hoy, ¿cómo se puede saber con certeza si se está en la verdad? No es extraño que la Santa Escritura le dé el nombre de Babilonia—que significa confusión—al mundo religioso de estos últimos tiempos (Apocalipsis 1 8:2).

    La situación no podría estar más enredada. ¿Cómo puede orientarse el que desea encontrar la verdad? ¿En quién puede cifrar su confianza? ¿Cuál es la verdadera Iglesia de Jesucristo? -: Estas preguntas sólo pueden tener una respuesta: la Iglesia verdadera es la que Cristo fundó, la que concuerda plenamente con la Sagrada Escritura. Puesto que Jesús es la cabeza de la Iglesia, su Palabra será la única fuente de la fe y el único fundamento de los principios que la rijan. Toda doctrina verdadera concuerda con la Santa Escritura, y la Iglesia verdadera no enseñará cosa alguna que no tenga apoyo en la Biblia.
 

¿HAY QUINIENTOS CAMINOS PARA IR AL CIELO?

    "Todos los caminos llevan a Roma", dice un proverbio antiguo. Pero, ¿será posible que todos los caminos lleven al cielo? ¿Será posible que Dios necesite 500 caminos pare que podamos ir a la Nueva Jerusalén? Por supuesto que no. El solo pensarlo resulta absurdo. Sobre todo si se tiene en cuenta que cada una de esas organizaciones discrepa con las otras en uno o varios puntos. Muchas se contradicen abiertamente. Pero en medio de esa confusión resplandece esta verdad: hay un Dios; hay una Roca, hay un bautismo; hay una Iglesia verdadera; hay un sólo camino que conduce al cielo.

    "Nosotros empero no tenemos mas de un Dios,
    el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros
    en él; y un Señor Jesucristo, por el cual son todas
    las cosas, y nosotros por el" (1 Corintios 8:6).

    "Un Señor, una fe, un bautismo" (Efesios 4:5).

    Así como hay un solo Dios, y un solo Salvador, su Hijo Jesucristo que es la cabeza de la Iglesia, así también no hay en la tierra sino una sola Iglesia verdadera.

    ". . . Y habrá un rebaño, y un pastor (San Juan 10:16).
    Un cuerpo, y un Espíritu; como todos también llamados
    a una misma esperanza de vuestra vocación" (Efesios 4:4).

    Un cuerpo con muchas cabezas sería una monstruosidad, y tuna cabeza con muchos cuerpos sería una imposibilidad. No; hay una Roca, Jesucristo; y un cuerpo espiritual, la Iglesia, de la cual él es la cabeza. En ninguna parte de las Santas Escrituras leemos que Cristo haya hablado de más de una iglesia. Dice, "mi Iglesia" (San Mateo 16:18). ¿Qué haremos entonces con las iglesias rivales, todas las cuales aseveran ser la verdadera iglesia? ¿Cómo descubriremos la Iglesia verdadera, la fundada por Jesucristo?

Jesús, la Palabra de D/os

    "En el principio era el Verbo, y el Verbo era
    con Dios, y el Verbo (la Palabra) era Dios. Y
    aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre
    nosotros (y vimos su gloria, gloria como del
    unigénito del Padre), lleno de gracia y de
    verdad" (San Juan 1:1, 14).

    La Iglesia está edificada sobre Jesucristo, la Roca, y él es el Verbo—o la Palabra de Dios— hecho carne. El dice:

    "El espíritu es el que da vida; la carne nada
    aprovecha. Las palabras que yo os he hablado,
    son espíritu, y son vida" (San Juan 6:63).

    Nada se puede esperar de una fe fundada en un hombre, porque, como dice la Palabra, "la carne nada aprovecha". Las relaciones entre la cabeza de la Iglesia y el cuerpo son directas. Sin mediadores humanos. La Iglesia verdadera recibe su espíritu y su vida por medio de las palabras pronunciadas por Jesucristo.

    "Santifícalos en tu verdad,
    tu palabra es verdad"
    (San Juan 17:17).

    Jesús, la Palabra hecha carne, fue para el hombre una demos-tración del poder santificador que tienen los principios de carácter y de gobierno revelados por Dios en su Palabra: la Biblia. ¿No resulta claro, entonces, que la Iglesia debe estar fundada sobre la Palabra de Dios?

    En San Juan 16 y en Efesios 4 se nos dice que después de su ascensión Cristo enviaría el Espíritu Santo a su Iglesia para que sus miembros llegasen a la uni-dad de la fe y así pudieran alcanzar un desarrollo espiritual que los asemejara a Cristo. He aquí lo que se dice acerca de la obra del Espíritu Santo en la iglesia:

    "Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad,
    él os guiará a toda verdad; porque no hablará
    de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere,
    y os hará saber las cosas que han de venir"
    (San Juan 16:13).

    La verdadera Iglesia se adhe-rirá fielmente a la Santa Biblia, estará fundada sobre ella y será guiada a la plenitud de la verdad por el Espíritu Santo, representante de Cristo en la Iglesia.

    ¿Cuál es la verdadera Iglesia? La que enseña que las Sagradas Escrituras son la única regla de fe práctica; la que es guiada por Dios mismo a toda verdad, y la que, mediante el Espíritu Santo, revela el significado de las profe-cías que contienen un mensaje especial para el mundo de hoy.
 

¿LA SANTA BIBLIA O LA TRADICIÓN?

    Recordemos a la Igle-sia verdadera por el hecho de estar sólidamente fundada en la verdad, tal como se expresa en Cristo y su Palabra (San Juan 1 4:ó). Esta palabra es contraria a la naturaleza humana pecaminosa y condena todo lo que proviene de ella.

    "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz,
    y más penetrante que toda espada de dos filos;
    que alcanza hasta partir el alma, y aún el
    espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y
    discierne los pensamientos y las intenciones
    del corazón" (Hebreos 4:12).

    La Iglesia verdadera sostendrá elevadas normas de vida, claramente indicadas por la Palabra de Dios, y los miembros de ella vivirán a la altura de esas normas. Guiada a la plenitud de la verdad por el Espíritu Santo, la Iglesia denunciará los errores del mundo, pondrá en alto los principios de la justicia de Dios y proclamará la condenación del pecado (San Juan 16:7-11). Será como la puerta estrecha y el camino angosto que llevan a la vida eterna.

    "Entrad por la puerta estrecha; . . . Porque
    estrecha es la puerta, y angosto el camino
    que lleva a la vida, y pocos son los que la
    hallan" (San Mateo 7:13, 14).

    El propósito de la Iglesia consiste en preparar a un pueblo que morará en la tierra nueva. Dios quiere que su pueblo viva de acuerdo con normas elevadas, porque no entrará en su Reino nada ni nadie que lleve contaminación (Apocalipsis 21:27).

    Por supuesto, el corazón humano se rebela contra la idea de un cambio de esta naturaleza. Los hombres tratan de encontrar sustitutos que les aseguren la salvación, y quieren convencerse de que son justos y buenos. Pero Dios dice que esta manera de obrar es fatal.

    "Hay camino que parece derecho al hombre,
    mas su salida, es camino de muerte"
    (Proverbios 16:25).

    La Iglesia apostólica permaneció fiel a Dios mientras vivieron los apóstoles. Pero ya en los siglos II y III encontramos señales evidentes de creencias falsas (Apocalipsis 6:2). Había comenzado la apostasía. Surgieron hombres que le dieron a la tradi-ción tanta autoridad como a la Escritura inspirada por Dios. Por eso en nuestra época la fe basada en la tradición ha eclipsado a la fe basada en la Santa Palabra. Nuestra ignorancia de ella favorece la entrada del error en la Iglesia.

    "Erráis ignorando las Escrituras,
    y el poder de Dios" (San Mateo 22:29).

    Una interpretación particular o arbitraria de la Palabra de Dios también conduce al error, porque pone las opiniones huma-nas en lugar de la Santa Escritura, que se interpreta por si misma. La opinión humane no tarda en convertirse en tradición, con que se reemplaza a  verdad bíblica.

    Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición (San Mateo 1 5 6). A veces se desnaturaliza la verdad bíblica, y así se impide que los hombres comprendan el carácter sagrado de la ley eterna de Dios.

    "Y en vano me honran, enseñando como
    doctrinas mandamientos de hombres. Les
    decía también: Bien invalidáis el mandamiento
    de Dios para guardar vuestra tradición"
    (San Marcos 7:7, 9).

    Satanás mezcló con tradición las enseñanzas de la Iglesia, como parte de su estrategia contra el gobierno de Dios. Aquella contradice los mandamientos de Dios. Fundándose en ella muchos se mecen en una falsa seguridad, ignorando que serán juzgados por el mismo Decálogo que la tradición procura destruir. La Iglesia verdadera observe cuidadosamente la instrucción del apóstol San Pablo:

    "Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas
    sutilezas, según las tradiciones de los hombres,
    conforme a los elementos del mundo, y no según
    Cristo" (Colosenses 2:8).

    Dios tuvo siempre una Iglesia verdadera. En el principio era la familia: el padre era el sacerdote. Pero cuando el paganismo cundió, el Señor organizó su Iglesia en una escala más vasta: surgió el pueblo de Israel. Esa iglesia nacional, fundada por Moisés de acuerdo con la orden divina, tenía por objeto unir a los miembros dispersos en un solo cuerpo, para evangelizar al mundo pagano. Pero la Iglesia del Antiguo Testamento se enamoró de sus ceremonias y ritos, y se preocupó mayormente de sus posesiones visibles, como el templo, en vez de la religión pura del corazón. Los hombres estudiaron con más ahínco las enseñanzas de los rabinos que la verdad espiritual de las Escrituras, la única que podía cambiar los corazones. Cegada por la tradición, la Iglesia rechazó al Mesías prometido.

    "Duros de cerviz e incircuncisos de
    corazón y de oídos, vosotros resistís
    siempre al Espíritu Santo. Como
    vuestros padres, así también vosotros.
    Que recibisteis la ley por disposición
    de ángeles, y no la guardasteis"
    (Hechos 7:51 j 53).

Si, la Iglesia verdadera del Antiguo Testamento, cayó en la apostasía y fue rechazada por Dios.

    "Entonces Pablo y Bernabé, usando de libertad, dijeron:
    A vosotros a la verdad era menester que se os hablase
    la Palabra de Dios; mas pues que la desecháis, y os
    juzgáis indignos de la vida eterna, he aquí, nos
    volvemos a los gentiles" (Hechos 13:46).

    "Y estas cosas les acontecieron en figura;
    y son escritas para nuestra admonición, en
    quienes los fines de los siglos han parado"
    (1 Corintios 10:11)

    Vivimos en los últimos días. La- confusión religiosa reina por doquier. Pero Dios tiene una Iglesia que posee la verdad y cuya tarea consiste en prevenir al mundo de la apostasía final e invitar a los sinceros a salir de la confusión pare andar en la luz de la Palabra de Dios.

    "Y clamó con fortaleza en alta voz, diciendo:
    Caída es, caída es la gran Babilonia, y es hecha
    habitación de demonios, y guarida de todo
    espíritu inmundo, y albergue de toda ave sucia
    y aborrecible. Y oí otra voz del cielo, que decía:
    Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis
    participantes de sus pecados, y no recibáis
    sus plagas" (Apocalip-sis 18:2, 4).
 

SEÑALES BÍBLICAS DE LA IGLESIA VERDADERA

    La Palabra de Dios, al referirse a la Iglesia de los últimos días emplea expresiones como "los que quedaren", "los otros" (Joel 2:32; Apocalipsis 12:17). El último "resto" de la verdadera iglesia es un pequeño número que no se ha dejado seducir por la tradición o la filosofía, sino que se ha aferrado fielmente a las doctrinas puras de la Iglesia primitiva. Es natural que el diablo aborrezca a esa iglesia, pues ella cree que el amor a Dios se muestra mediante la obediencia cabal de los Diez Mandamientos.

    "Si me amáis, guardad mis mandamientos"
    (San Juan 14:1 5).

Refiriéndose a ella, el apóstol San Juan profetiza:

    "Entonces el dragón fue airado contra la mujer;
    y se fue a hacer guerra contra los otros de la
    simiente de ella, los cuales guardan, los
    mandamientos de Dios, y tienen el testimonio
    de Jesucristo" (Apocalipsis 12:17).

    De acuerdo con este texto, las señales distintivas de este último resto de la Iglesia verdadera son

        1 ) guarda los mandamientos de Dios;
        2 ) tiene el testimonio de Jesús.

En Apocalipsis 19:10 se nos dice que el testimonio de Jesucristo es el espíritu de profecía.

    El último resto de la Iglesia verdadera también guarda los mandamientos de Dios, lo que implica la observancia del sábado, séptimo día de la semana, porque el que guarda toda la ley y violare un mandamiento resulta culpable de transgredir toda su ley (Santiago 2:1 0j.

    ¡Cuán sencillo debiera ser hallar una iglesia que posea estas dos señales distintivas! Y sin embargo, ¿Cuántas son las iglesias que observan el verdadero día de reposo? La que guarde el día de reposo de Dios y tenga el espíritu de profecía será cierta-mente diferente a las otras 500 iglesias que existen.
 

Tiene la fe de Jesús

    "Aquí esta la paciencia de los santos;
    aquí están los que guardan los
    mandamientos de Dios y la fe de
    Jesús" (Apocalipsis 14:12).

    La Iglesia verdadera predicarlo que sólo hay salvación por la fe en los méritos del Salvador crucificado. No enseñará que la obediencia puede salvar a alguien, sino que los pecadores, salvados mediante el poder del Espíritu Santo y la Palabra obedecerán a Dios, quien los ha llamado de las tinieblas para llevarlos a la luz esplendorosa del Evangelio (1 San Pedro 2:9).

La paciencia de los santos. Apocalipsis 14:12. Paciencia tanto quiere decir capacidad de soportar la prueba sin exhalar una queja como también perseverancia.

    "Mas el que perseverare hasta el fin,
    éste será salvo" (San Mateo 24:13).

    A despecho de la ira del diablo y de la impopularidad, la Iglesia de Dios permanecerá fiel a su Palabra. Con los ojos fijos en el Señor, no cederá a los asaltos del enemigo.

    La Iglesia de Dios tiene un mensaje de advertencia pare el mundo. Invitará a todas las per-sonas sinceras que pueblan la tierra para que salgan de la con-fusión religiosa que reina en este tiempo. En la profecía, la Iglesia verdadera está representada por un ángel que anuncia un mensaje especial (Apocalipsis 18:1).

    "Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella
    (Babilonia, confusión), pueblo mío, para que no
    seáis participantes de sus pecados, y no recibáis
    de sus plagas" (Apocalipsis 18:4)

    Actuará en el tiempo del juicio. De acuerdo con la profecía de Apocalipsis 14:6, 7, proclamará al mundo que ha llegado la hora del juicio.

    Es una iglesia misionera. En cumplimiento de Apocalipsis 14.6, la Iglesia verdadera va por todo el mundo y predica e' Evangelio "a toda nación, y tribu, y tengua, y pueblo" (San Mateo 28:1 9, 20).

    Aguarda el regreso de Jesucristo. Sus miembros se esfuerzan por vivir de tal manera que puedan dar la bienvenida al Maestro cuando aparezca en las nubes de los cielos.

    "...sabemos que cuando él apa-reciere, seremos
    semejantes a él, porque le veremos como él es.
    Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se
    purifica, como él  también es limpio"
    (1 San Juan 3:2, 3).

    En resumen, el último resto de la Iglesia verdadera proclama su fe en Jesucristo, tiene un mensaje profético, exalta la lealtad al gobierno de Dios y está animado de un celo apostólico, pues está lleno del poder del Espíritu Santo, que lo impulse a ir a todo el mundo llevando el Evangelio, en cumplimiento de la orden de Jesucristo.
 

¿BUSCA USTED LA IGLESIA VERDADERA?

Si usted busca esa iglesia, enumere nuevamente las señales que la distin-guen de las demás.

    1. Obedece los mandamientos de Dios, inclusive el cuarto, que ordena la santificación del sába-do, el séptimo día de la semana.

    2. Cumple la profecía de la Biblia. Comprende el significado de las profecías y está en condi-ciones de dar al mundo el men-saje que ellas contienen.

    3. Posee la fe de Jesús y no acepta tradiciones humanas que la contradigan. Acepta toda la Biblia, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, como los dos testigos de la fe que alentaron a los santos de todos los siglos.

    4. Se adhiere firmemente a las enseñanzas de la Palabra Santa, a pesar de la impopularidad y del desprecio que deba soportar.

    5. Proclama un mensaje especial destinado a amonestar al mundo, y exhorta a los sinceros.

    6. Es una Iglesia misionera: lleva el Evangelio de Jesucristo hasta los últimos rincones de la tierra, a fin de preparar un pueblo que este listo para recibir a Jesús en su segunda venida y que sea digno, por la gracia de Dios, de reunirse con los redimidos de todos los tiempos en el reino prometido
 

Apreciado amigo, tales son las señales distintivas de la verdade-ra Iglesia de Dios. Las destaca la

     'Escritura Santa. ¿Desea usted de veras que la fe de Jesús llegue a ser el poder de Dios en su vida? En tal caso escoja la Iglesia que en doctrina y en proceder presenta estas seis características. Ella es sin duda la Iglesia verdadera Únase a ella a fin de prepararse para ir a vivir con los santos en la tierra nueva.

    ¿Necesita usted consejo y orientación especial frente a esta gran decisión? La Escuela Radiopostal tiene excelentes consejeros que están orando por usted. Para ellos será un placer ponerse a sus órdenes, ya sea por correspondencia, o personalmente si usted lo prefiere. Escribanos, y lo atenderemos de acuerdo con sus deseos, a la brevedad posible.
 
 
 
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